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O Tenga Magneto

26/06/2015

O Tenga Magneto3

1. Cuando José Ortega y Gasset piensa en la trayectoria de Velázquez infiere que la evolución desde sus primeros cuadros (donde la influencia de Caravaggio es latente) hasta su etapa posterior se debe a un creciente ejercicio de distancia.

Desde el carácter escultórico de los objetos retratados en su obra temprana deriva a un espacio que los desvincula de su gravedad y los vuelve entidades autónomas: formas puras de color que enhebran con el mínimo grado de cohesión una imagen veraz. Es decir que el gran logro de Velázquez fue develar, gracias a la distancia, el espacio entre una pincelada y otra sin perder precisión ni soltura.

2. Mientras trataba de buscar una forma elocuente para continuar este texto recordé un video del comediante inglés John Cleese, fundador del grupo Monty Python, en el cual habla cuarenta minutos sobre la creatividad y sus características : de cómo y cuándo funcionan mejor las ideas y porqué es tan difícil predecir el pensamiento creativo y sus resultados.

3. En el mismo video se hace referencia a la función del humor dentro del ejercicio creativo y como su uso puede diferenciar totalmente un contexto serio de uno solemne. Un espacio solemne, agrega Cleese, es innecesariamente rígido, excesivamente protocolar y lleno de prohibiciones: donde, como coloquialmente se dice, “no puede volar ni una mosca”. Mientras que un escenario que permite el humor es un espacio dúctil, liviano, abierto a las posibilidades del pensamiento asociativo y en consecuencia es un campo fértil de innovación.

4. El trabajo “O tengo magneto” que Felipe Cooper construye para la exposición colectiva “La Tiranía Realista” en Galería La Sala reafirma su obsesión por los palíndromos y el habitar de las cosas en las palabras. El interés de Cooper por la naturaleza del lenguaje y sus absurdos ha logrado oxigenar su trabajo con preguntas ajenas al escenario del arte local y su vertiente realista. En esta misma exposición el autor se da maña para instalar un refrigerador junto a una pintura de óleo sobre tela donde reproduce el cuadro “Las Meninas” de Velázquez.

5. ¿Y qué hace un refrigerador en medio de una muestra de pintura?

Sostener la punta de lanza del cuestionamiento que hace Cooper frente al contexto que lo rodea. Porque adherido a una de sus puertas frontales se encuentra un magneto de 8 x 5 cm. con otra reproducción de “Las Meninas” esta vez impresa digitalmente sobre su cubierta. Y desde ahí Cooper manosea el paradigma de la pintura como un ejercicio solemne y lo devuelve a su instancia primaria: la pintura es solamente un ejercicio y como tal debe tomarse casi en serio. Para evitar la constipación que inyecta la figura del artista junto a su voluntad y sus pretensiones, para evitar además el autorretrato pomposo y así revolver aquellos asuntos que generalmente se mantienen congelados por la historia: ¿porqué no podemos reírnos de lo que consideramos institucionalizado, canónico e intocable?, ¿cómo es posible ver con ojos frescos lo que está consagrado por el poder?, ¿cuándo y cómo el sentido de la vista se volvió prescindible para el statu quo?, y ¿qué hace Velázquez sino eludir todas las fronteras de la mirada?.

6. Disponer de un refrigerador con el ya mencionado magneto junto a una reproducción pintada de “Las Meninas” no hace más que concebir el humor como otro ejercicio de distancia. Porque a través de la risa y su desapego es posible retirar el barniz que la cultura occidental imprime sobre Velázquez para visibilizar uno de los teoremas más lúcidos sobre el arte y su pinacoteca: la manera más simple para hacer ver con pintura se logra alcanzando la total dilución de ésta.

7. Finalmente Cooper levanta dos objetos con materialidades y direcciones opuestas pero que están alineadas bajo una misma premisa: desrealizar el ejercicio de la cita y despojar a la verosimilitud de su tiranía.

Texto: “Ideas abiertas para una forma cerrada” de Jaime Alvarado.

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